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Amo la vida bitconizada
A recap of the OP_RETURN "debate" ------ Core: Filters don't work. Bitcoiners: They obviously do, otherwise you wouldn't need to remove them. Core: We don't have the technical means, so we're removing the limit. Bitcoiners: We gave you the technical means in a PR two years ago, Core rejected it, it was implemented in Knots and it works. Core: We can't stop all spam reliably, so why bother? Bitcoiners: Because life is not black or white, and fastening your seatbelt when driving a car is safer even though some people die in car crashes. Core: Here's 7 transactions that even your precious filters didn't catch. Bitcoiners: Here's 2 million transactions that were caught. Core: You can't censor valid transactions just because you don't like them. They paid a fee! Bitcoiners: There's millions of Nigerian princes contacting people through email every day. These are "valid transactions" too, yet you send those to spam. This is obviously not censorship, so that argument is deceitful and intellectually dishonest. Core: What is spam objectively anyway? Bitcoiners: The receiver - not the sender - gets to decide what's useful to them. You're removing the ability of nodes to decide that, implying you know best. Core: These transactions will end up in blocks anyway, and we can't incentivize profit-seeking miners to go out-of-band. Bitcoiners: It's not your job to incentivize or deter miners. Your job is to work on the Bitcoin client while prioritizing the one thing that makes Bitcoin unique and truly decentralized: nodes. Core: But we want better fee estimation and block propagation. Bitcoiners: So do we, but never at the expense of decentralization and self-sovereignty. Nodes run the show. Core: This is a technical discussion. Stop philosophying and using analogies, you plebs! Bitcoiners: We gave you a technical solution that works, the philosophic rationale and the logical arguments. Stop turning Bitcoin into a shitcoin.
En un pequeño pueblo de Venezuela, Juan trabajaba largas horas, pero la inflación devoraba sus ahorros. Cada día era más difícil conseguir alimentos y medicinas. Una noche, mientras navegaba en internet, descubrió Bitcoin. Intrigado, empezó a investigar. Juan encontró una comunidad en línea que le enseñó a manejar su nueva inversión. Con cada transacción exitosa, su confianza crecía. Pronto, comenzó a cambiar sus bolívares por Bitcoin, buscando protegerse de la inestabilidad económica. Los primeros resultados fueron alentadores: su dinero no se devaluaba tan rápido. Un día, la crisis se agudizó. Los precios subieron de forma astronómica y el efectivo escaseaba. Las colas en los bancos eran interminables y muchos no podían acceder a sus cuentas. Juan, sin embargo, tenía una pequeña reserva en Bitcoin. Con ella, pudo comprar alimentos y medicinas por internet. A medida que la situación empeoraba, otros en su comunidad también empezaron a interesarse por Bitcoin. Juan se convirtió en una especie de guía, enseñando a sus vecinos cómo abrir billeteras digitales y realizar transacciones. Poco a poco, más personas se unieron al mundo de Bitcoin Una noche, la mama de Juan cayó gravemente enferma. Necesitaba un medicamento que solo se conseguía en el extranjero. Sin dudarlo, Juan usó sus Bitcoin para comprarlo y, en pocos días, el paquete llegó. Esa transacción salvó la vida de su mama y reforzó su fe en el poder de Bitcoin El tiempo pasó y Juan logró ahorrar lo suficiente para empezar un pequeño negocio de importación de bienes esenciales. Usando Bitcoin para sus transacciones, evitó los problemas de cambio de moneda y pudo ofrecer precios justos a sus clientes. Su negocio prosperó y la calidad de vida de su familia mejoró. El éxito de Juan no pasó desapercibido. Pronto, su historia llegó a oídos de los medios locales. Lo entrevistaron sobre cómo Bitcoin había cambiado su vida y la de su comunidad. Inspirados por su ejemplo, muchas más personas comenzaron a explorar las criptomonedas como una opción viable. Finalmente, Juan fue invitado a hablar en una conferencia internacional sobre Bitcoin. Allí, compartió su experiencia, destacando cómo Bitcoin no solo había salvado a su familia, sino que había empoderado a toda una comunidad en tiempos de crisis. Su historia se convirtió en un faro de esperanza y resistencia.
Quienes argumentan que Bitcoin no ha experimentado una denegación de servicio en más de 10 años deben reconsiderar su perspectiva. Con tarifas de transacción de 100€, muchas transacciones de personas de ingresos modestos han sido excluidas, dejando su ahorro inaccesible.
Con Bitcoin, la libertad financiera ya no es un privilegio para unos pocos, sino un derecho inalienable de todos, trascendiendo fronteras y sistemas, empoderando a las personas para tomar el control de sus propios recursos y forjar su propio destino en la historia..
Just as agriculture cares for the soil and natural resources to ensure a healthy and long-lasting harvest, Bitcoin uses decentralized technology and stranded energies to care for the environment and guarantee a fairer and more sustainable economy for all.