
No todos los medios de intercambio sirven para lo mismo.
Según el plazo en que se usan, cambian su función: corto, medio o largo.
La diferencia entre “dinero” y “depósito de valor” no es de naturaleza, sino de tiempo y propósito.
En el corto plazo importa la liquidez, no el rendimiento.
Billetes, cuentas corrientes o deuda a pocos días son ideales para gastos inmediatos. La inflación apenas importa cuando el dinero apenas duerme.
Para horizontes de 1 a 3 años se buscan activos que combinen estabilidad y algo de rentabilidad: depósitos, bonos o fondos de renta fija.
Sirven para mantener valor sin renunciar del todo al rendimiento.
A más tiempo, más peso tiene la durabilidad y la preservación del valor.
Acciones, inmuebles, oro o Bitcoin encajan aquí. Bitcoin, con su oferta limitada, brilla como medio de intercambio del largo plazo.
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