Evidentemente me da igual subirme la última a un alsa porque llevo billete y nadie se va a quedar en tierra. 0 prisa por estar subida a un autobús, pero justo por eso me revienta que se me cuelen en la cola para subir: si el bus va a salir a la misma hora y tu asiento va a ser el mismo, explícame por qué tienes que meterte delante de mí, qué te motiva. Por lo menos en un súper tiene sentido pasar antes pero aquí?? 😠
No es que tenga mucho que decir sobre el suicidio porque nunca he sabido ayudar por mucho que lea y escuche, pero como acompañante de una persona anciana que ha intentado suicidarse a veces las cosas son muy grandes y sistémicas y efectivamente psicología y psiquiatría se quedan muy cortas (más aún si son públicas). Me puedes empastillar, pero mi problema es que vivo en una sociedad que pasa de mí por ser vieja, donde todo va muy rápido para el ritmo que me puedo permitir y mi capacidad de comprensión. Me siento aisladísima porque tampoco tengo amigas cercanas y no encajo en la vida de nadie, a mi marido no lo soporto ni me soporta y me quedan ~15 años por aguantar de soledad viendo como cada vez escucho, veo, me siento y me relaciono peor. Y está aceptadísimo empastillar a la gente mayor en psiquiatría (y en la sociedad) en vez de promover más actividades en centros de día, con grupitos con los que empezar a relacionarte y darle sentido a tu vida y quitar tabúes sobre empezar a hacer cositas a esa edad porque total "si es que ya no se enteran". Y me desespera, porque cuando se es joven es una tragedia a nivel social, pero parece que cuando eres mayor desde psiquiatría esta justifícadisimo que te quieras matar y no te hacen ningún caso y, en este caso, ni siquiera quisieron llevarla a psicología ni para una sesión. No tenía pensado enfadarme pero aquí estamos.
Actually... una adolescente enfadada con el mundo y rebotada contra su familia en una Nochevieja ya hizo esto image View quoted note →
He entrado a la despensa a por café y he visto uno de los botes de hojas de olivo que mi madre le secó a @kyva cuando se enteró de que estaba pagando 3 euros por 50 gramos en un herbolario. Os dejo el recuerdo y yo me quedo con la cara que puso mi madre al enterarse del valor de las hojas que ella le estaba dando de comer a las cabras después de talar.