Entendimos que nunca estuvimos solos, porque cuando Venezuela se une, el mundo escucha. Hoy lo volvimos a demostrar: juntos somos capaces de mover montañas, romper silencios y abrir caminos. Que prevalezca la verdad, porque la lucha está viva y nuestra libertad está más cerca. Sigamos unidos, sigamos firmes, vamos por una Venezuela libre y vamos juntos, con la certeza de que la justicia y la dignidad volverán a ser el fundamento de nuestra patria.
Gritemos con brío, no solo por la libertad conquistada, sino por la dignidad restaurada en cada acto de resistencia. Que el eco de “¡Abajo cadenas!” no sea solo consigna, sino compromiso con la justicia. Con la protección de derechos, con la defensa de las libertades democráticas que nos hacen pueblo soberano. Porque cuando la fuerza es la unión, el Estado de derecho se levanta como garantía de orden, estabilidad y esperanza.
La Iglesia, que debería ser voz de justicia y consuelo para los perseguidos, se muestra indiferente ante quienes han entregado su libertad por defender la democracia. Esa indiferencia se convierte en complicidad con Nicolás Maduro y su régimen, un silencio que hiere la fe de millones de creyentes que esperan de sus obispos valentía y compromiso con la verdad. Da vergüenza la actitud de la Conferencia Episcopal Venezolana. Como católico, me duele profundamente y me hace sentir traicionado ver cómo algunos de sus representantes parecen abogar por intereses oscuros vinculados al cartel de los soles, mientras ignoran el sufrimiento de los rehenes políticos venezolanos. https://www.youtube.com/live/ROxbkHlTJ-s?si=XCRoiX-tL_Ly5-bs
El departamento de Estado Unido designo al régimen partido socialista unido de Venezuela (P.S.U.V.) como organización narcoterrorista extranjera; Los Venezolanos apoyamos la decapitación del cartel de los soles