Creo que el tema fundamental de la peli Melancolía, de Lars Von Trier, no es tanto el fin del mundo (aunque lo más importante que pasa es que el mundo se acaba); es la depresión clínica.
Es esa depresión clínica que convierte a la protagonista en una heroína; mientras todos desesperan a su alrededor, ella permanece serena y capaz de enfrentar el fin del mundo con dignidad.
Nadie me había mostrado así la grandeza del alma depresiva.
Porque, al final, vivir sin un gramo de esperanza, un día detrás de otro, es una puta heroicidad.
Aunque no seas capaz de ser feliz -y por ello los demás te considerarán débil- eres capaz de algo que requiere una fortaleza hercúlea: vivir sin querer vivir.
Así, cuando llega al fin del mundo, ¿quién es capaz de encajarlo con entereza? Aquella que sabe vivir sin esperanza. Aquella para la que la muerte es una liberación.

