La otra gran pata de la lucha de la derecha vieja fue la oposición a las medidas sociales, primero de los progresistas, y luego de Roosevelt, en especial la imposición de los sistemas de seguridad social de reparto, (1/6)
R to @Bastos_Quotes: que acabarían con el tiempo derivando en la dependencia de millones de americanos de las prestaciones sociales que les garantizaría el estado. (2/6)
R to @Bastos_Quotes: no sólo en sus entonces reducidas dimensiones, sino en unas mucho mayores. También se opusieron ferozmente a las regulaciones laborales o a confiscaciones como la del oro decretadas por el gobierno. (4/6)
R to @Bastos_Quotes: sino porque reforzaban el poder del estado, algo que muchos economistas libertarios de hoy no acostumbran a tener en cuenta en sus análisis. (6/6) #PaleoLET
R to @Bastos_Quotes: En esto consistió la traición de la derecha para Rothbard, el abandono de los principios que la hicieron grande hasta quedar desdibujada en un ideario inconexo, consistente en una genérica defensa de los valores occidentales y un feroz anticomunismo. (3/6) https://x.com/Bastos_Quotes/status/1986805756113428737
R to @Bastos_Quotes: Se llenaron de antiguos comunistas resentidos, muchos de ellos antiguos trotskistas como Irving Kristol o James Burnham, que sólo abandonaron parte de sus viejos esquemas de pensamiento para dedicarse a combatir a sus viejos enemigos, los estalinistas, (5/6)
R to @Bastos_Quotes: Anticomunismo que acabaría justificando medidas colectivistas en nombre del combate al colectivismo. La evolución de los escritos teóricos en las principales revistas y publicaciones de la derecha lo probaría. (4/6)
R to @Bastos_Quotes: al frente de los principales estados comunistas de la época, y justificaban, a diferencia de sus antepasados, medidas sociales e intervencionistas en economía y educación. (6/6) #PaleoLET
R to @Bastos_Quotes: Una vez declarada la guerra, el discurso crítico con el poder del estado fue visto con sospecha, como bien intuyeron los viejos derechistas. (5/9)
R to @Bastos_Quotes: o las de la nueva derecha conservadora (y financiadas por los servicios de inteligencia norteamericanos) de la National Review de William F. Buckley. Una derecha que pronto relegó también su defensa de la propiedad privada y la no intervención en economía. (8/9)