Hoy toca estudiar a Pablo Neruda, un poeta absolutamente deslumbrante, y un icono del comunismo internacional durante generaciones.
En vida Neruda escribió los más maravillosos versos de su tiempo, y ademas:
- Violó a su criada cuando era cónsul en Sri Lanka (confesado por él mismo).
- Abandonó a su suerte a su hija, que nació con hidrocefalia, y a la madre de la criatura. La hija murió en la pobreza a los 9 años, sin que Neruda la visitara o apoyara económicamente.
- Engañó a sus esposas, manteniendo múltiples relaciones simultáneas.
- Idolatró a Stalin hasta el final de su vida (Neruda murió en 1973), cuando ya se conocían todas las atrocidades que el dictador ruso había cometido.
¿Cuál es mi posición al respecto?
Pues la misma que con casos más recientes y sutiles, como el de Neil Gaiman o el de J.K. Rowling u otros maravillosos escritores que han resultado tener una calidad humana de lo más cuestionable.
Mi lema siempre es: adora la obra; jamás adores al autor. Sé fan de la obra; jamás de quien la escribió.
Los autores no merecen ninguna idolatría; sus libros sí.
Porque la obra, en el momento en que el autor la publica, ya no le pertenece.
Se ha escindido del autor y ya tiene su propia vida, autónoma e independiente de la del autor.
Al autor le siguen perteneciendo sus derechos de explotación, sí, pero la obra en sí, ya es de los lectores.
Y está perfecto que no quieras darle más dinero a un escritor vivo que te parece un trozo de mierda.
Pero no tienes que dejar de leerlo (qué ahí está la segunda mano y las bibliotecas).
La poesía de Neruda o los libros de Harry Potter han pasado a ser de todos sus lectores.
Porque los lectores siempre son propietarios absolutos de sus lecturas.
Y los escritores o sus herederos, solo de sus derechos de explotación.
Por ello, leer, comentar y promover la lectura de buenos libros jamás debe tomarse como una apología a la moralidad de quienes los escribieron.
#literatura