Tengo malas noticias. Muy malas de hecho. Te voy a fastidiar el día, pero ahí va: tus hijos se van a comer una guerra (y tú probablemente también). No sé si será de aquí a 5 años, 10 o 25, pero es tan cierto como que la noche sigue al día (y luego volverá a amanecer). Si te preguntas cómo estoy tan seguro, es porque alguien venido del pasado me lo ha contado 👇🏻
Una moneda finitamente escasa, resistente a la censura, que se teletransporta a cualquier sitio sin necesidad de pedir permiso y otorga a cualquiera derechos de propiedad. Suena mágico, es mágico. Ht @gladstein image
“Nuestra moneda circulaba en relucientes piezas de oro y garantizaba así su invariabilidad. Todo el mundo sabía cuánto tenía o cuánto le correspondía, qué le estaba permitido y qué prohibido. Quien poseía una fortuna podía calcular exactamente el interés que le produciría al año. Cada familia tenía un presupuesto fijo, sabía cuánto tenía que gastar en vivienda y comida, en las vacaciones de verano y en la ostentación, y además reservaba cuidadosamente una pequeña cantidad para imprevistos, enfermedades y médicos. Quien tenía una casa la consideraba un hogar seguro para sus hijos y nietos; tierras y negocios se heredaban de generación en generación; cuando un lactante dormía aún en la cuna le depositaban un óbolo en la hucha o en la caja de ahorros para su camino en la vida, una pequeña «reserva» para el futuro. Nadie creía en las guerras, las revoluciones ni las subversiones. Todo lo radical y violento parecía imposible en aquella era de la razón”. —Stefan Zweig, en El mundo de ayer
“Para entender las grandes creaciones hay que verlas no solo en su conclusión, sino también observarlas en su génesis” —Goethe on Bitcoin
Creer en el Estado es como creer en Papá Noel. Una vez que la ilusión se rompe y descubres que el Papá Estado no existe, no puedes volver a creer en ello. image
Estado del arte ❤️ image
A @lunaticoin le va la marcha 🔥 image
GM, ¿ya llegó el infierno? image
Por fin algún buena noticia en el sector público! image