Science y Nature se han sincronizado para sacar un par de artículos científicos bastante interesantes, ambos en la misma dirección. A estas alturas nadie debería estar sorprendido al escuchar que al utilizar los modelos extensos de lenguaje (LLM), esos que todo el mundo llama IA —ignorando que la IA es algo mucho más grande y esos modelos son solo un tipo, probablemente, uno de los más problemáticos y menos útiles—, las capacidades cognitivas del usuario se ven inhibidas, el pensamiento crítico se reduce, y los sesgos que los LLM arrastran —que son muchos— se ven perpetuados y retroalimentados a través de esos usuarios. Bien. Pues aunque este nuevo descubrimiento publicado en Science y en Nature es algo que merece ser estudiado, y viene bien que existan evidencias en este sentido, yo creo que a estas alturas de la película no sorprende a nadie. El asunto es que, según describen en los estudios, la gente que se fía de los LLM se ven tan profundamente persuadidos por ellos, que incluso pueden alterar su pensamiento político. Dicho en otras palabras, los chatbots estos podrían emplearse para manipular la intención de voto de la audiencia mediante técnicas de persuasión. A los autores de los estudios les preocupa, y no sin motivo, el papel que los LLM puedan jugar en las elecciones futuras. Y si bien los estudios no son suficientemente escalables —los participantes se inscribieron voluntariamente, y en el caso del trabajo de Science, bajo remuneración; además, geográficamente también son limitados—, sí que ofrecen un indicio claro de riesgos evidentes. Os dejo los estudios. https://www.nature.com/articles/s41586-025-09771-9 https://www.science.org/doi/10.1126/science.aea3884 #VaryDivulga
Se han localizado dos jabalíes muertos por un brote de #PestePorcinaAfricana en la provincia de Barcelona. Se trata de una enfermedad vírica —un asfivirus— que afecta a súidos —jabalíes, cerdos domésticos, facóqueros y otras especies afines— y que presenta una tasa de morbilidad extremadamente alta, estimada en un 100% en entornos silvestres. Aunque es endémica del África subsahariana, en los últimos años se han registrado numerosos focos en Europa, especialmente en el este —los países más afectados son Bulgaria, Rumanía, Serbia, Eslovaquia, Polonia y la cuenca del Báltico—. Hasta donde sabemos, no es una enfermedad zoonótica, es decir, no se transmite a los humanos. Sin embargo, su potencial peligro radica en que, si salta al ganado porcino, puede desencadenar una epidemia devastadora para la cabaña ganadera. Esto ya ocurrió en Europa en los años 60, cuando la enfermedad, que entró por Portugal, afectó a más de tres millones de cerdos en explotaciones de Extremadura, Andalucía y Madrid. El origen de este último brote en España es aún incierto. No obstante, hasta hace dos semanas, los focos más cercanos se situaban en Italia —Génova— y Alemania —con dos focos, en Mannheim y en la región de Arnsberg—. Creo que es un momento importante de recordar, en este caso, dos factores clave para la gestión y prevención de este tipo de epidemias: (1) el papel ecológico del #lobo y (2) los riesgos de la invasión de los entornos naturales. (1/2)